“Mujer virtuosa, ¿quién la
hallará?…”
“Pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
“Y cuando llegaba el tiempo de cada una de las doncellas para venir al rey Asuero, después de haber estado doce meses conforme a la ley acerca de las mujeres, pues así se cumplía el tiempo de sus atavíos, esto es, seis meses con óleo de mirra y seis meses con perfumes aromáticos y afeites de mujeres, entonces la doncella venía así al rey. Todo lo que ella pedía se le daba, para venir ataviada con ello desde la casa de las mujeres hasta la casa del rey” (Ester 2:12-13).
Siempre me ha maravillado el tipo de preparación
que la futura reina Ester tuvo que atravesar antes de poder ir ante
el rey Asuero.
¿Alguna de nosotras querría atravesar doce meses
de tratamientos de belleza antes de conocer al hombre de nuestros
sueños? Probablemente no, pero aún así, imagina las posibilidades.
Un año apartada para un solo propósito: convertirte en todo lo que
puedes ser para la persona que más amas. Un tiempo precioso para
cultivar la belleza, para hacer una inversión en educación y
etiqueta, para fortalecer la virtud y construir el carácter.
