“Al
cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para
manifestación de su justicia, atento a haber pasado por alto, en su
paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar su justicia
en este tiempo: para que él sea el justo, y el que justifica al que
es de la fe de Jesús.” Romanos 3:25-26.
Con
el fin de dirigir su atención a las grandes palabras que se
encuentran en el capítulo 3, versículo 25 y 26, de la epístola de
Pablo a los Romanos, quiero recordarle nuevamente que en muchos
sentidos, no hay versículos más importantes en todo el alcance y
esfera de las Escrituras, que estos dos versículos. En ellos tenemos
la afirmación clásica de la gran doctrina central de la Expiación.
Este es el porqué los consideraremos muy cuidadosa y detalladamente.
Algunos han descrito esto como “El acrópolis de la fe cristiana”.
Podemos
estar seguros de que no hay nada que la mente humana pudiera jamás
considerar, que sea en alguna manera tan importante como estos dos
versículos. La historia de la iglesia muestra muy claramente, que
estos versículos han sido el medio que Dios El Espíritu Santo ha
usado para traer muchas almas de las tinieblas a la luz, y para dar a
muchos pobres pecadores, el primer conocimiento salvador y su primera
certidumbre de salvación.
