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lunes, 23 de febrero de 2015

La Cruz de Cristo, la vindicación de la causa de Dios por Martyn Lloyd-Jones


Al cual Dios ha propuesto en propiciación por la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, atento a haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.” Romanos 3:25-26.

Con el fin de dirigir su atención a las grandes palabras que se encuentran en el capítulo 3, versículo 25 y 26, de la epístola de Pablo a los Romanos, quiero recordarle nuevamente que en muchos sentidos, no hay versículos más importantes en todo el alcance y esfera de las Escrituras, que estos dos versículos. En ellos tenemos la afirmación clásica de la gran doctrina central de la Expiación. Este es el porqué los consideraremos muy cuidadosa y detalladamente. Algunos han descrito esto como “El acrópolis de la fe cristiana”.

Podemos estar seguros de que no hay nada que la mente humana pudiera jamás considerar, que sea en alguna manera tan importante como estos dos versículos. La historia de la iglesia muestra muy claramente, que estos versículos han sido el medio que Dios El Espíritu Santo ha usado para traer muchas almas de las tinieblas a la luz, y para dar a muchos pobres pecadores, el primer conocimiento salvador y su primera certidumbre de salvación.

miércoles, 28 de enero de 2015

Si el Señor tomara en cuenta la maldad ¿Quién podría mantenerse en pie? por R.C. Sproul



El salmista hizo la pregunta: "Jehová, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, quedaría en pie?" Salmos 130:3 (RVG) Esta pregunta es obviamente retórica. La única respuesta, de hecho la respuesta obvia es nadie.

La pregunta se afirma en una forma condicional. Se limita a considerar las graves consecuencias que siguen si el Señor mirará la iniquidad. Damos un suspiro de alivio al decir, "Gracias a Dios el Señor no mira
la iniquidad!"

Tal es una falsa esperanza. Se nos ha hecho creer por una serie interminable de mentiras, que no tenemos nada que temer de que Dios lleve lacuenta. Podemos estar seguros de que si él es capaz dealgún juicio en absoluto, Su juicio será suave. Si todos fallamos Su pruebano temas— Él calificará bondadosamente. Después de todo, es axiomático que errar es humano y perdonar es divino. Este axioma es tan inamovible que asumimos que el perdón no es meramente una opción divina, sino un verdadero requisito previo para la divinidad misma. Pensamos que no sólo puede ser Dios que perdona, sino que debe ser indulgente o no sería un Dios bueno. ¿Qué tan rápido vamos a olvidar la prerrogativa divina: "Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca." (Romanos 9:15)