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lunes, 13 de julio de 2015

Serie de las doctrinas de la gracia: IV. La Redención Particular por Charles Spurgeon

"Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos." Mateo 20:28
Cuando recibí por primera vez la responsabilidad de ocupar este púlpito, y de predicar en esta sala, mi congregación tenía la forma de una masa irregular de personas procedentes de todas las calles de esta ciudad, que venían para escuchar la Palabra. Se trataba simplemente de un evangelista, que predicaba a muchos que no habían oído el Evangelio anteriormente. Por la gracia de Dios, ha ocurrido un cambio muy bendito; y ahora, en vez de tener una multitud irregular que se reúne, mi congregación es tan permanente como la de cualquier otro ministro de la ciudad de Londres.

Desde este púlpito puedo observar los rostros de mis amigos, que han ocupado los mismos lugares, hasta donde es posible, durante todos estos meses; y tengo el privilegio y el placer de saber que una gran proporción, ciertamente las tres cuartas partes de las personas que se congregan aquí, no son personas que asisten por pura curiosidad, sino que son mis oyentes regulares y constantes.

Y pueden observar que mi carácter también ha cambiado. Antes era un evangelista, pero ahora mi responsabilidad ha pasado a ser la del pastor de ustedes. Ustedes eran antes un grupo muy variado, reunido para escucharme, pero ahora estamos unidos por los lazos del amor; por nuestra asociación hemos aprendido a amarnos y a respetarnos los unos a los otros, y ahora ustedes se han convertido en las ovejas de mis pastos, y miembros de mi rebaño; y yo tengo el privilegio de asumir la posición de un pastor en este lugar, como también de la capilla donde trabajo por las tardes.


lunes, 6 de julio de 2015

Serie de las doctrinas de la gracia: III. El Llamamiento Eficaz por Charles Spurgeon

 
"Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa." Lucas 19:5
No obstante nuestro firme convencimiento que ustedes, en general, están bien instruidos en las doctrinas del Evangelio eterno, en nuestras conversaciones con jóvenes convertidos nos damos cuenta de cuán absolutamente necesario es repasar nuestras primeras lecciones, y afirmar y demostrar repetidamente esas doctrinas que se encuentran en la base de nuestra santa religión. Por lo tanto, nuestros amigos a quienes se les ha enseñado la grandiosa doctrina del llamamiento eficaz desde hace mucho tiempo, comprenderán que dado que yo predico de manera muy sencilla el día de hoy, el sermón está dirigido a quienes son jóvenes en el temor del Señor, para que entiendan mejor este grandioso punto de partida de Dios en el corazón, el llamamiento eficaz de los hombres por medio del Espíritu Santo.

Voy a usar el caso de Zaqueo como una gran ilustración de la doctrina del llamamiento eficaz. Ustedes recordarán la historia. Zaqueo sentía curiosidad de ver al Hombre maravilloso Jesucristo, el cual estaba poniendo el mundo al revés, y causando una inmensa excitación en las mentes de los hombres. Algunas veces nos parece que la curiosidad no es buena, y afirmamos que es pecado venir a la casa de Dios motivados por la curiosidad; no estoy muy seguro que debamos aventurar una afirmación de esa naturaleza. El motivo no es pecaminoso, aunque ciertamente tampoco es virtuoso; sin embargo, a menudo se ha comprobado que la curiosidad es uno de los mejores aliados de la gracia.