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miércoles, 21 de octubre de 2015

El día que Spurgeon casi renuncia por Christian George




A la edad de veintidós años, Charles Spurgeon casi renunció al ministerio.

Él y su esposa, Susana, había estado casado menos de un año. Sus hijos, Charles y Thomas, eran bebés. Después de tres años en la gran ciudad, el ministerio de Spurgeon había solicitado la envidia de sus rivales, la admiración de los evangélicos, y la crítica de la prensa. Susannah a menudo ocultaba el periódico de la mañana para evitar que Charles lea los titulares.

La noche del 19 de octubre 1856 se inició una época de sufrimiento inusual para Spurgeon. Su popularidad lo había llevado a alquilar el Surrey Jardín Music Hall para celebrar las 12.000 personas que se congregaron en el interior. Diez mil oyentes ávidos de pie fuera del edificio, luchando para escuchar su sermón. El evento constituyó una de las más grandes multitudes que se reunieron para escuchar a un predicador inconformista1un regreso a los días de George Whitefield.

1 un miembro de una iglesia protestante en Inglaterra que disiente de la Iglesia anglicana establecida.

viernes, 9 de octubre de 2015

Jonathan Edwards, George Withefield, George Muller, Charles Spurgeon, Dios los uso grandemente pero, ¿qué enseñaban? por Paul Washer


En esta entrada del blog les comparto la transcripcion de un video corto de Pual Washer, este video en particular es el que uso Dios para llevarme a estudiar las doctrinas de la gracia (es decir, 5 puntos del calvinismo en lo referente al entendimiento de la obra de Dios en la salvación del hombre), con detenimiento y paciencia, sobretodo paciencia conmigo mismo en los momentos en que me resultaba dificil procesar toda esta profundidad doctrinal, yo conocia estos nombres y sabia como Dios los habia usado, pero como cita esta entrada del blog, habia pasado por alto lo que enseñaban, espero esta transcripción les sea de edificación para sus vidas. —gustavo Morel.

Aqui la transcirpción del video:

Paul Washer:
Vamos a enseñar esta semana en esta pequeña conferencia (Perú 2008) algunas cosas, son cosas que siempre se encuentran en la historia de la iglesia, vamos a hablar de lo que Dios ha hecho a través de la cruz del calvario, vamos a hablar de las verdades de la reforma, Martin Lutero, Calvino, los puritanos, los bautistas, Jonathan Edwards, George Withefield, George Muller, Charles Spurgeon, si tu vas a la librería tú vas a leer acerca de todos esos hombres, como Dios los uso grandemente, pero hay un problema, nadie habla de su teología, todos hablan de como Dios los uso para cambiar el mundo pero casi no hay ningún libro acerca de lo que ellos creían ¿Porque? Por que lo que ellos creían contradice lo que predicamos en el día de hoy.

lunes, 14 de septiembre de 2015

La sustitución: Un perdón completo por Octavius Winslow


“En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia”.—Zacarías 13:1
Ya hemos… comentado la imposibilidad de que el razonamiento natural comprenda una verdad
espiritual. No puede discernir ni la naturaleza, la armonía ni la finalidad de las verdades divinas.
Esta inhabilidad no se debe a la deficiencia de capacidad mental ni a lo difícil que es comprender
la revelación, ––porque el intelecto más débil, cuando es iluminado y santificado por el Espíritu de Dios, puede captar la doctrina más profunda en el gran sistema de la teología, hasta donde de esa doctrina ha sido revelada–– sino a la falta de una mente espiritualmente renovada. Esta y solo esta es la razón… Por lo tanto, que la mente tiene que cambiar y que el cambio lo hace Dios antes de que la verdad divina pueda ser comprendida o recibida, es una verdad obvia. Por eso encontramos al Apóstol orando por los cristianos de Éfeso: “Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él, alumbrando los ojos de vuestro entendimiento” (Ef. 1:17-18).

Entre todas las doctrinas del evangelio está la doctrina de la Expiación de Cristo con su designio
especial y de gracia, tan oscura e inexplicable para la mente no renovada. Esto solo puede ser comprendido por una mente vivificada que ahora es consciente de la naturaleza y perversión moral del pecado. Como la expiación por el pecado fue el gran designio de la muerte extraordinaria de Cristo, el individuo que es ciego al pecado, no puede descubrir y aceptar esta verdad, no importa lo vasto que sean sus poderes mentales o qué firme su creencia en la verdad de la revelación divina… Es a esta tenebrosidad natural, esta ignorancia del pecado, esta falta de enseñanza del Espíritu, a la que tenemos que atribuir todos los conceptos falsos y errados que los hombres han enunciado con respecto a la naturaleza y los designios de la muerte de Cristo.

lunes, 7 de septiembre de 2015

La sustitución: El gran intercambio explicado por Charles Spurgeon




Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros

fuésemos hechos justicia de Dios en él”. —2 Corintios 5:21

Les traigo ahora… la gran filosofía de la salvación, el misterio escondido, el gran secreto, el
maravilloso descubrimiento que el evangelio trae a luz: cómo Dios es justo y aun así el justificador de los impíos (Rom. 3:26). Volvamos a leer el texto para luego proceder a discutirlo… “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”.

Notemos la doctrina… Hay tres personas mencionadas en el texto. “Al que no conoció pecado (Cristo), [Dios] lo hizo pecado por nosotros (los pecadores) para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él”. Antes de poder comprender el plan de salvación, nos es necesario conocer algunas cosas acerca de estas tres personas. A menos que las comprendamos en alguna medida, para nosotros, la salvación nos resulta imposible.

lunes, 31 de agosto de 2015

La sustitución: El Corazón del Evangelio por Charles Spurgeon



Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros

fuésemos hechos justicia de Dios en él”.—2 Corintios 5:21

El corazón del evangelio es la redención, y la esencia de la redención es el sacrificio sustitutivo de Cristo. Los que predican esta verdad predican el evangelio aunque en otros puntos estén equivocados; pero los que no predican la expiación, sin importar todo lo demás que declaren, han pasado por alto el alma y la sustancia del mensaje divino. En estos días me siento obligado a presentar repetidamente las verdades elementales del evangelio. En tiempos de paz nos sentimos libres para incursionar en aspectos interesantes de la verdad que distan de tratar específicamente este tema, pero ahora tenemos que concentrarnos en esto y vigilar el fuego y los hogares de nuestra iglesia defendiendo los primeros principios de la fe. En esta época han surgido, aun en la misma iglesia, hombres que hablan perversidades. Hay muchos que nos molestan con sus filosofías y sus interpretaciones novedosas, los que niegan las doctrinas que profesan enseñar y socavan la fe que se han comprometido a mantener. Es bueno que nosotros, que estamos seguros de lo que creemos y no decimos palabras con significados secretos, nos plantemos y afirmemos nuestra posición, anunciando la Palabra de vida y declarando claramente las verdades fundamentales del evangelio de Jesucristo… No tengo ningún deseo de llegar a ser famoso por otra cosa que por la predicación del evangelio de antaño. Hay muchos que pueden engañarlos, tocando música nueva. En cuanto a mí, me corresponde no tener otra música, en ningún momento, más que la que se escucha en el cielo: “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre..., a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos” (Apoc. 1:5-6)…

Mis hermanos, he descubierto en mi larga experiencia que nada conmueve el corazón como lo conmueve la cruz de Cristo. Cuando el corazón se ha conmovido y ha sido herido por la espada de dos filos de la Ley, nada cura las heridas como el bálsamo que fluye del corazón traspasado de Jesús. La cruz es vida para el muerto espiritualmente… Cuando vemos que los hombres se vivifican, convierten y santifican por la doctrina del sacrificio sustitutivo, podemos llegar con toda razón a la conclusión de que es la doctrina verdadera de la expiación. No he conocido a nadie que haya sido llevado a la nueva vida en Dios y en santidad excepto por la doctrina de la muerte de Cristo a favor del hombre. Corazones de piedra que nunca antes latieron con vida se han convertido en carne por medio del Espíritu Santo, causándoles que conozcan esta verdad… La historia del gran Amante de las almas de los hombres que se dio a sí mismo para salvación de ellos sigue siendo, en las manos del Espíritu Santo, la fuerza más poderosa en la mente…

martes, 21 de julio de 2015

Serie de las doctrinas de la gracia: V. La Perseverancia Final de los Santos por Charles Spurgeon


"No obstante, proseguirá el justo su camino." -- Job 17: 9
El hombre que es justo ante Dios tiene un camino propio. No es el camino de la carne, ni tampoco es el camino del mundo; es un camino que el mandato divino le ha señalado, y en el que él camina por fe. Es la calzada del Rey de la santidad, y el impío no transitará por ella: sólo los que son rescatados por el Señor caminarán por esa calzada, y éstos descubrirán que es un sendero de separación del mundo.

Una vez que ha entrado en el camino de vida, el peregrino debe perseverar en él o perecer, pues así ha dicho el Señor: "Y si retrocediere, no agradará a mi alma." La perseverancia en el camino de fe y santidad es una necesidad del cristiano, pues solamente "el que persevere hasta el fin, éste será salvo." Sería en vano brotar rápidamente como la semilla que es sembrada sobre la roca, para luego secarse rápidamente cuando el sol está en lo alto; eso solamente demostraría que una planta así no tiene raíces, pero "Se llenan de savia los árboles de Jehová," y permanecen y continúan y dan fruto, aun en su ancianidad, para demostrar que el Señor es recto.

Hay una gran diferencia entre el cristianismo nominal y el cristianismo real, y esto generalmente se puede comprobar en el fracaso de uno y en la perseverancia del otro. Ahora, la declaración del texto es que el hombre verdaderamente justo proseguirá su camino; no regresará, no saltará los vallados ni se desviará a la derecha ni a la izquierda, no descansará quedándose sin hacer nada, ni tampoco desmayará ni dejará de andar su camino; sino que él "proseguirá su camino." Frecuentemente le resultará muy difícil hacerlo, pero él tendrá tal resolución, tal poder de gracia interna que le ha sido otorgado, que él "proseguirá su camino," con firme determinación, como si se sostuviera con sus dientes y no esté dispuesto a soltarse.

martes, 30 de junio de 2015

Serie de las doctrinas de la gracia: II. La Elección por Charles Spurgeon



"Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo."  2 Tesalonicenses 2: 13, 14.

Si no hubiera ningún otro texto en la sagrada Palabra excepto éste, pienso que todos deberíamos estar obligados a recibir y reconocer la verdad de esta grandiosa y gloriosa doctrina de la eterna elección que Dios ha hecho de Su familia. Pero parece que hay un prejuicio muy arraigado en la mente humana en contra de esta doctrina. Y aunque la mayoría de las otras doctrinas son recibidas por los cristianos profesantes, algunas con cautela, otras con gozo, sin embargo esta doctrina parece ser despreciada y descartada con frecuencia.

En muchos de nuestros púlpitos se consideraría gran pecado y alta traición, predicar un sermón sobre la elección, porque no podrían convertir su sermón en lo que ellos llaman un discurso "práctico." Creo que ellos se han apartado de la verdad en este asunto. Cualquier cosa que Dios ha revelado, la ha revelado con un propósito. No hay absolutamente nada en la Escritura que no se pueda convertir, bajo la influencia del Espíritu de Dios, en un discurso práctico: pues "Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil" para algún propósito de provecho espiritual.

Es verdad que no se puede convertir en un discurso sobre el libre albedrío (eso lo sabemos muy bien) pero sí se puede convertir en un discurso sobre la gracia inmerecida: y el tema de la gracia inmerecida es de resultados prácticos, cuando las verdaderas doctrinas del amor inmutable de Dios son presentadas para que obren en los corazones de los santos y de los pecadores.

lunes, 29 de junio de 2015

Sermones escogidos: El libre albedrío, Un esclavo por Charles Spurgeon


"Y no queréis venir a mí para que tengáis vida." Juan 5:40 
Este es uno de los poderosos cañones de los arminianos, colocado sobre sus murallas, y a menudo disparado con un terrible ruido contra los pobres cristianos llamados calvinistas Yo pretendo silenciar ese cañón el día de hoy, o, más bien, dispararlo en contra del enemigo, pues nunca les perteneció a ellos. El cañón no fue construido en la fundición de los arminianos, y más bien su objetivo era la enseñanza de una doctrina totalmente opuesta a la que los arminianos sostienen.

Usualmente, cuando se explica este texto, las divisiones son: primero, que el hombre tiene voluntad. Segundo, que es enteramente libre. Tercero, que los hombres deben decidir venir a Cristo por ellos mismos, de lo contrario no serán salvos.

Pero nosotros no lo dividiremos de esa manera, sino que nos esforzaremos por analizar de manera objetiva este texto, sin concluir apresuradamente que enseña la doctrina del libre albedrío, simplemente porque contiene palabras tales como "querer" y "no querer."

Ya se ha demostrado más allá de toda controversia, que el libre albedrío es una insensatez. La voluntad no tiene libertad como tampoco la electricidad tiene peso. Son cosas completamente diferentes. Podemos creer en la libertad de acción del individuo, pero el libre albedrío es algo sencillamente ridículo. Todo mundo sabe que la voluntad es dirigida por el entendimiento, que es llevada a la acción por motivos, que es guiada por otras partes del alma, y que es una potencia secundaria.

Tanto la filosofía como la religión descartan de inmediato la pura idea del libre albedrío; y yo estoy de acuerdo con la rotunda afirmación de Martín Lutero que dice: "Si algún hombre atribuye una parte de la salvación, aunque sea lo más mínimo, al libre albedrío del hombre, no sabe absolutamente nada acerca de la gracia, y no tiene el debido conocimiento de Jesucristo." Puede parecer un concepto duro, pero aquel que cree con plena convicción que el hombre se vuelve a Dios por su propio libre albedrío, no puede haber recibido esa enseñanza de Dios, pues ese es uno de los primeros principios que aprendemos cuando Él comienza a trabajar en nosotros: que no tenemos ni voluntad ni poder, sino que ambos los recibimos de Él; que Él es "el Alfa y la Omega" en la salvación de los hombres.

Nuestras consideraciones el día de hoy serán las siguientes: primero: todos los hombres están muertos, porque el texto dice: "Y no queréis venir a mí para que tengáis vida." Segundo: que hay vida en Jesucristo: "Y no queréis venir a para que tengáis vida." Tercero: que hay vida en Jesucristo para todo aquel que viene por ella: "Y no queréis venir a mí para que tengáis vida," implicando que todos los que vengan, tendrán vida. Y cuarto: la sustancia del texto radica en esto, que ningún hombre por naturaleza vendrá jamás a Cristo, pues el texto dice: "Y no queréis venir a mí para que tengáis vida." Lejos de afirmar que los hombres por su propia voluntad harán alguna vez eso, lo niega de manera abierta y categórica, diciendo: "Y NO QUERÉIS venir a mí para que tengáis vida." Entonces, queridos hermanos, estoy a punto de gritar: ¿Acaso los que creen en el libre albedrío no están conscientes que se están atreviendo a desafiar la inspiración de la Escritura? ¿No tienen ningún entendimiento, aquellos que niegan la doctrina de la gracia? Se han apartado tanto de Dios que retuercen el texto para demostrar el libre albedrío; en cambio, el texto dice: "Y NO QUERÉIS venir a mí para que tengáis vida."

Serie de las doctrinas de la gracia: I. La Incapacidad Humana por Charles Spurgeon


"Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere" Juan 6:44
"Venir a Cristo" es una frase muy común en la Santa Escritura. Se usa para describir esas acciones del alma por las que, abandonando de inmediato nuestros pecados y nuestra justicia propia, volamos hacia el Señor Jesucristo y recibimos Su justicia para revestirnos con ella y Su sangre para que sea nuestra expiación. Venir a Cristo, entonces, encierra el arrepentimiento, la negación de uno mismo y la fe en el Señor Jesucristo. Incluye en sí todas esas cosas que son el acompañamiento necesario de estos grandiosos estados del corazón, tales como la creencia en la verdad, la diligencia en la oración a Dios, la sumisión del alma a los mandamientos del evangelio de Dios y todas esas cosas que acompañan el amanecer de la salvación en el alma.

Venir a Cristo es la única cosa esencial para la salvación de un pecador. Quien no viene a Cristo, haga lo que haga y crea lo que crea, está todavía en "hiel de amargura y en prisión de maldad." Venir a Cristo es el primerísimo efecto de la regeneración. En el momento en que el alma es vivificada, de inmediato descubre su condición perdida, y se horroriza ante esa condición, busca refugio y creyendo que Cristo es el refugio adecuado, vuela hacia Él y descansa en Él.

Donde no existe este venir a Cristo, no hay una señal cierta de una nueva vida. Donde no hay una vida nueva, el alma está muerta en delitos y pecados y estando muerta no puede entrar en el reino de los cielos. Tenemos frente a nosotros un aviso muy sorprendente, incluso detestable para algunas personas. Venir a Cristo, que es descrito por muchas personas como la cosa más fácil del mundo, es considerado por nuestro texto como algo total y enteramente imposible para cualquier hombre, a menos que el Padre le lleve a Cristo.

martes, 17 de marzo de 2015

El proceso de la salvación por Charles Spurgeon


"Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿y cómo creerán a aquel de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está. escrito: ¡Cuan hermosos son los pies de los que anuncian el evangelio de la paz, de los que anuncian el evangelio de los bienes!" (Rom. 10:13-15).
Observemos, amigos queridos, que en el versículo 13 de este capítulo, nos es presentado el camino de la salvación en las palabras más sencillas: "Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo." Recuerdo que por espacio de muchos meses mi alma recibió sostén por medio de este versículo.

Yo anhelaba la salvación, pero creía que no había esperanza alguna para mí, y que sería rechazado de Dios por demasiado pecador y duro de corazón para con él, y que otros serían salvados, y yo, perdido. Pero leyendo estas palabras, hice lo que quisiera que vosotros hicieseis; me así de él, lo acepté, me lo apropié, y fue para mí como un salvavidas arrojado a un náufrago. "Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo." ¡Ah!, dije yo: Invoco aquel bendito nombre e invocaré aquel nombre glorioso; aunque perezca, no dejaré de invocar aquel nombre sagrado.

viernes, 6 de febrero de 2015

Para los atribulados por Charles Spurgeon

 

Un sermón predicado la mañana del domingo 12 de Enero, 1873
"Sobre mí reposa tu ira, y me has afligido con todas tus ondas." Salmo 88:7

La responsabilidad de un pastor consiste no sólo en cuidar a las ovejas felices, sino también en buscar a las enfermas del rebaño, y dedicarse de todo corazón a su consuelo y socorro. Siento, por tanto, que hago lo correcto cuando me pongo como especial objetivo hablarles a aquellos que están atribulados. Aquellos de ustedes que son felices y se regocijan en Dios, llenos de fe y seguridad, pueden muy bien soportar un sermón dirigido a sus hermanos más débiles; inclusive pueden estar alegres y agradecidos de irse sin su correspondiente porción, para que aquellos que están deprimidos en espíritu puedan recibir una doble medida del vino de la consolación. Es más, yo no estoy seguro que inclusive el cristiano más feliz se vea afectado al recordar los días de oscuridad que se escabullen aprisa, "porque son muchos."

Así como los recuerdos de nuestros amigos moribundos vienen a nosotros como una nube, y "humedecen nuestros ardores insensatos," así recordar que hay tribulaciones y aflicciones en el mundo sosegará nuestro regocijo, y prevendrá que degenere en una idolatría de las cosas del tiempo y del sentido. Por muchas razones, mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; la copa de casia amarga contiene virtudes que la copa de vino nunca conoció; moja tus labios con ella, joven amigo, pues no te hará ningún daño. Puede ser, oh tú que hoy rebosas de felicidad, que una pequeña provisión de advertencias y consolaciones sagradas demuestre que no resulta dañina para ti, sino que al contrario muy pronto te pondrá en una posición muy ventajosa. El sermón de esta mañana acerca de la aflicción puede sugerirles unos cuantos pensamientos que, siendo atesorados, madurarán como un fruto de verano, y sazonados por el tiempo, ayudarán a enfrentar el invierno que se aproxima.

martes, 27 de enero de 2015

La maravilla de la Cruz Por Charles Spurgeon


Se lo debemos todo a Jesús crucificado. ¿Cuál es
su vida, mis hermanos, sino la cruz? ¿De dónde viene el pan de tu alma, sino de la cruz? ¿Cuál es tu alegría, sino la cruz? ¿Cuál es tu deleite? ¿cuál es tu cielo, sino el Bendito, una vez crucificado por vosotros, que vive por siempre para interceder por ti? Aférrate a la cruz, entonces, ¡pon tus brazos alrededor de ella! Sosten al Crucificado, y nunca lo dejes ir. Ven de nuevo a la cruz en este momento, y descansa allí ahora y para siempre! Luego, con el poder de Dios sobre ti, ¡sal a predicar la cruz! Cuenta la historia del Cordero inmolado. Repite la historia maravillosa, y nada más. No importa cómo lo hagas, sólo proclama que Jesús murió por pecadores.

lunes, 26 de enero de 2015

El chisme malicioso por Charles Spurgeon



"No andes difundiendo calumnias entre tu pueblo sino reprende con franqueza a tu prójimo para que no sufras las consecuencias de su pecado." Levítico 19:16-17

El chisme malicioso derrama su veneno en tres sentidos: agravia al que habla, al que escucha y a la persona que es objeto de la acusación. Sea cierto o falso, la Palabra de Dios nos prohibe difundirlo. La reputación del pueblo de Dios debiera ser muy preciada a nuestra vista y debemos considerar una vergüenza ser ayudantes del diablo en la deshonra de la iglesia y del nombre del Señor. Algunas lenguas necesitan un freno y no una espuela, porque gran cantidad de personas se enorgullecen de tirar abajo a sus hermanos como si eso los elevara a ellos.

Un refugio que no es abatido nunca por Charles Spurgeon



“Aquel varón será como abrigo del viento, Como refugio contra la tempestad” Isaías 32: 2 (BTX)

Todos sabemos de Quién se trata. ¿Quién podría ser sino el Segundo Hombre, el Señor del cielo, el Varón de dolores, el Hijo del hombre? ¡Qué escondedero ha sido Él para Su pueblo! Él propio soporta la plena fuerza del viento, y así protege a aquellos que se esconden en Él. Hemos escapado de esta manera de la ira de Dios, y de esta manera escaparemos de la ira de los hombres, de los cuidados de esta vida, y del temor de la muerte. ¿Por qué nos exponemos al viento cuando podríamos estar pronta y seguramente protegidos si nos ocultáramos detrás de nuestro Señor? Corramos a Él en este día, y estemos en paz.

miércoles, 7 de enero de 2015

La Chequera del banco de la Fe, devocional por Charles Spurgeon

Consistente en preciosas promesas ordenadas para uso diario con breves comentarios prácticos.


Prefacio

Una promesa de Dios puede ser comparada muy instructivamente a un cheque pagadero al portador. Es dada al creyente con miras a concederle algo bueno.
No tiene el propósito de que la lea confortablemente para que luego se olvide de ella. No, el creyente debe usar la promesa como una realidad, como un hombre usa un cheque.

El creyente debe tomar la promesa y endosarla con su propio nombre, recibiéndola personalmente como algo verdadero. Debe aceptarla por fe como suya. Cree firmemente que Dios es veraz, y veraz en cuanto a esta palabra específica de promesa. Pero va más allá, y cree que ya cuenta con la bendición, puesto que tiene la firme promesa de ella, y, por tanto, pone su nombre en la promesa para certificar el acuse de recibo de la bendición.

Hecho esto, debe presentar la promesa al Señor con fe, igual que un hombre presenta un cheque en la ventanilla del Banco. Debe argumentarla por medio de la oración, esperando verla cumplida. Si ha venido al banco del cielo en la fecha establecida, recibirá de inmediato el monto de la promesa. Si el cheque tiene una fecha posterior, debe esperar pacientemente hasta que llegue ese día; pero, mientras tanto, puede considerar la promesa como dinero en efectivo, pues el Banco le pagará con seguridad cuando llegue la fecha indicada.