"No obstante, proseguirá el justo su camino." -- Job 17: 9
El hombre que es justo ante Dios
tiene un camino propio. No es el camino de la carne, ni tampoco es el
camino del mundo; es un camino que el mandato divino le ha señalado,
y en el que él camina por fe. Es la calzada del Rey de la santidad,
y el impío no transitará por ella: sólo los que son rescatados por
el Señor caminarán por esa calzada, y éstos descubrirán que es un
sendero de separación del mundo.
Una vez que ha entrado en el camino de vida, el peregrino debe perseverar en él o perecer, pues así ha dicho el Señor: "Y si retrocediere, no agradará a mi alma." La perseverancia en el camino de fe y santidad es una necesidad del cristiano, pues solamente "el que persevere hasta el fin, éste será salvo." Sería en vano brotar rápidamente como la semilla que es sembrada sobre la roca, para luego secarse rápidamente cuando el sol está en lo alto; eso solamente demostraría que una planta así no tiene raíces, pero "Se llenan de savia los árboles de Jehová," y permanecen y continúan y dan fruto, aun en su ancianidad, para demostrar que el Señor es recto.
Hay una gran diferencia entre el cristianismo nominal y el cristianismo real, y esto generalmente se puede comprobar en el fracaso de uno y en la perseverancia del otro. Ahora, la declaración del texto es que el hombre verdaderamente justo proseguirá su camino; no regresará, no saltará los vallados ni se desviará a la derecha ni a la izquierda, no descansará quedándose sin hacer nada, ni tampoco desmayará ni dejará de andar su camino; sino que él "proseguirá su camino." Frecuentemente le resultará muy difícil hacerlo, pero él tendrá tal resolución, tal poder de gracia interna que le ha sido otorgado, que él "proseguirá su camino," con firme determinación, como si se sostuviera con sus dientes y no esté dispuesto a soltarse.
Una vez que ha entrado en el camino de vida, el peregrino debe perseverar en él o perecer, pues así ha dicho el Señor: "Y si retrocediere, no agradará a mi alma." La perseverancia en el camino de fe y santidad es una necesidad del cristiano, pues solamente "el que persevere hasta el fin, éste será salvo." Sería en vano brotar rápidamente como la semilla que es sembrada sobre la roca, para luego secarse rápidamente cuando el sol está en lo alto; eso solamente demostraría que una planta así no tiene raíces, pero "Se llenan de savia los árboles de Jehová," y permanecen y continúan y dan fruto, aun en su ancianidad, para demostrar que el Señor es recto.
Hay una gran diferencia entre el cristianismo nominal y el cristianismo real, y esto generalmente se puede comprobar en el fracaso de uno y en la perseverancia del otro. Ahora, la declaración del texto es que el hombre verdaderamente justo proseguirá su camino; no regresará, no saltará los vallados ni se desviará a la derecha ni a la izquierda, no descansará quedándose sin hacer nada, ni tampoco desmayará ni dejará de andar su camino; sino que él "proseguirá su camino." Frecuentemente le resultará muy difícil hacerlo, pero él tendrá tal resolución, tal poder de gracia interna que le ha sido otorgado, que él "proseguirá su camino," con firme determinación, como si se sostuviera con sus dientes y no esté dispuesto a soltarse.



