Cada
vez que escucho acerca de un pastor o líder de ministerio que "cae en desgracia",
me pone triste.
Y enojado.
E introspectivo.
Nunca quiero juzgar, porque yo sé de lo que soy capaz. Y oro para nunca ir por ese camino.
Pero no puedo imaginar poner mi trabajo, mi familia, mi medio de vida en juego sólo por unos momentos de placer o tentación.
Sin embargo, los líderes hacen esto todo el tiempo.
Derwin Gray escribió un artículo recientemente sobre el ir a la deriva (DRIFT) algo que me pareció muy útil. ("DRIFT", es la palabra en inglés usada para expresar “ir a la deriva”)*
Derwin dice que el “ir a la deriva” sucede cuando hacemos las siguientes cosas:
