Hay
algunos versos que desearía
no estén
en las páginas de mi
Biblia. Yo creo que toda la Escritura es inspirada por Dios,
inerrante y suficiente, pero eso no significa que no pueda luchar con
algunas de las palabras que en
ella están escritas.
Tome el Salmo 42, por ejemplo. "Como el ciervo brama por las corrientes de agua, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo". (Salmo 42:1-2)
Tome el Salmo 42, por ejemplo. "Como el ciervo brama por las corrientes de agua, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo". (Salmo 42:1-2)
Desearía
que esas dos frases
no estuvieran en
la Biblia. ¿Por qué? Debido a que el Señor, autor de esos versos,
sabía
de antemano que sus hijos experimentarían deshidratación
espiritual.
