"Pero
Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que
nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio
vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados), y
con El nos resucitó, y con El nos sentó en los lugares celestiales
en Cristo Jesús." (Efesios 2: 4-6)
El
acto decisivo de Dios en la conversión es que "nos dio vida
juntamente con Cristo", incluso cuando "estábamos muertos
en nuestros delitos." En otras palabras, nosotros estábamos
muertos para Dios. no reaccionabamos; no
teniamos ningún
verdadero interés espiritual; no teníamos el gusto por la belleza
de Cristo; estábamos simplemente muertos a
todo lo que importaba.
Entonces
Dios actuó - incondicioalmente - antes de
que pudiéramos hacer algo para ser recipientes aptos de gracia. Él
nos dio vida. Él soberanamente nos despertó para ver la gloria de
Cristo (2 Corintios 4: 4). Los sentidos espirituales que estaban
muertos milagrosamente cobraron vida.

