Jesús
murió para que los pecadores heterosexuales y homosexuales puedan
ser salvos. Jesús creó la sexualidad, y tiene una voluntad clara de
cómo esta debe
ser experimentada
en santidad y alegría.
Su voluntad es que un hombre pueda dejar a su padre y a su madre y unirse a su mujer, y que los dos sean una sola carne (Marcos 10: 6-9). En esta unión, la sexualidad encuentra su sentido señalado por Dios, ya sea en la unificación física personal, representación simbólica, júbilo sensual, o fructífera procreación.
Su voluntad es que un hombre pueda dejar a su padre y a su madre y unirse a su mujer, y que los dos sean una sola carne (Marcos 10: 6-9). En esta unión, la sexualidad encuentra su sentido señalado por Dios, ya sea en la unificación física personal, representación simbólica, júbilo sensual, o fructífera procreación.
Para
aquellos que han abandonado camino de Dios para
la satisfacción sexual, y entraron
en relaciones homosexuales o fornicación heterosexual fuera del
matrimonio o adulterio, Jesús ofrece asombrosa misericordia.
Tales eran algunos de ustedes. Mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios. (1 Corintios 6:11).





