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viernes, 6 de marzo de 2015

Espiritualmente deshidratado por Paul Tripp


Hay algunos versos que desearía no estén en las páginas de mi Biblia. Yo creo que toda la Escritura es inspirada por Dios, inerrante y suficiente, pero eso no significa que no pueda luchar con algunas de las palabras que en ella están escritas.

Tome el Salmo 42, por ejemplo. "Como el ciervo
brama por las corrientes de agua, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo". (Salmo 42:1-2)

Desearía que esas dos frases no estuvieran en la Biblia. ¿Por qué? Debido a que el Señor, autor de esos versos, sabía de antemano que sus hijos experimentarían deshidratación espiritual.

martes, 6 de enero de 2015

El secreto de la verdadera felicidad por Harvey Newcomb


El secreto de la verdadera felicidad yace en una cordial conformidad a la voluntad de Dios. Es dulce descansar en Su mano ¡y no conocer otra voluntad sino la de Él!.

La doctrina de una “particular providencia” es preciosa para el corazón del cristiano. Esta le permite ver la mano de Dios en cada suceso. Por eso la pecaminosidad de una queja, descontento, temperamento no sumiso. Es difícil conciliar la indulgencia habitual de una disposición pecadora con la existencia de la gracia en el corazón. La primera emoción en el alma de un nacido de nuevo es la sumisión a la voluntad de Dios.

Somos propensos a perder de vista la “mano de Dios” en las pequeñas dificultades las cuales ocurren cada día, y mirando solo los “motivos secundarias” a menudo hacemos lo mismo en asuntos mas importantes. Cuando somos heridos o insultados por otros, estamos dispuestos a murmurar y quejarnos, y dar rienda suelta a nuestra indignación contras las causas inmediatas de nuestra angustia; olvidando que estos son solo “instrumentos que Dios emplea” para probar nuestra fe, o castigar nuestros pecados.