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miércoles, 4 de marzo de 2015

Amor que invade por Paul Tripp


La semana pasada estudiamos el Salmo 42 y reflexionamos sobre lo que significa estar espiritualmente deshidratado: esos momentos en que tu alma está abatida, agotada, y aparentemente separada de la presencia de Dios. Durante las próximas tres semanas, nos volveremos a ver ese pasaje y encontraremos la instrucción para nuestra alma durante estas temporadas difíciles.

En lugar de estudiar todo el Salmo, vamos a analizar los tres elementos que se encuentran en el versículo 8: "
Pero cada día el Señor derrama su amor inagotable sobre mí / y todas las noches entono sus cánticos / y oro a Dios, quien me da vida." (Salmo 42: 8 NTV)

miércoles, 28 de enero de 2015

Si el Señor tomara en cuenta la maldad ¿Quién podría mantenerse en pie? por R.C. Sproul



El salmista hizo la pregunta: "Jehová, si mirares a los pecados, ¿Quién, oh Señor, quedaría en pie?" Salmos 130:3 (RVG) Esta pregunta es obviamente retórica. La única respuesta, de hecho la respuesta obvia es nadie.

La pregunta se afirma en una forma condicional. Se limita a considerar las graves consecuencias que siguen si el Señor mirará la iniquidad. Damos un suspiro de alivio al decir, "Gracias a Dios el Señor no mira
la iniquidad!"

Tal es una falsa esperanza. Se nos ha hecho creer por una serie interminable de mentiras, que no tenemos nada que temer de que Dios lleve lacuenta. Podemos estar seguros de que si él es capaz dealgún juicio en absoluto, Su juicio será suave. Si todos fallamos Su pruebano temas— Él calificará bondadosamente. Después de todo, es axiomático que errar es humano y perdonar es divino. Este axioma es tan inamovible que asumimos que el perdón no es meramente una opción divina, sino un verdadero requisito previo para la divinidad misma. Pensamos que no sólo puede ser Dios que perdona, sino que debe ser indulgente o no sería un Dios bueno. ¿Qué tan rápido vamos a olvidar la prerrogativa divina: "Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca." (Romanos 9:15)