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jueves, 9 de julio de 2015

La Excelencia del Matrimonio por A.W. Pink


“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4).
Así como Dios ha entretejido los huesos, los tendones, los nervios y el resto del cuerpo para darle fuerza, ha ordenado la unión del hombre y la mujer en matrimonio para fortalecer sus vidas, porque “mejores son dos que uno” (Ecl. 4:9). Por lo tanto, cuando Dios hizo a la mujer para el hombre, dijo: “Le haré ayuda idónea para él” (Gén. 2:18), demostrando que el hombre se beneficia por tener una esposa. Que esto no sea siempre así en la realidad puede atribuirse a que no se obedecen los preceptos divinos. Como este es un tema de vital importancia, creemos oportuno presentar un bosquejo general de las enseñanzas bíblicas sobre el tema, especialmente para beneficio de los jóvenes lectores, aunque esperamos poder incluir cosas que también sean provechosas para los mayores.

Quizá sea una afirmación trillada, pero no de menos importancia por haber sido dicha tantas veces, que con la excepción de la conversión personal, el matrimonio es el evento más trascendental de todos los eventos terrenales en la vida del hombre y la mujer. Forma un vínculo de unión que los une hasta la muerte. El vínculo es tan íntimo que les endulza o amarga la existencia el uno al otro. Incluye circunstancias y consecuencias que tienen un alcance eterno. Qué esencial es, entonces, que tengamos la bendición del cielo sobre un compromiso de tanto valor, y para este fin, qué absolutamente necesario es que lo sometamos a Dios y a su Palabra. Mucho, mucho mejor es permanecer solteros hasta el fin de nuestros días que contraer matrimonio sin la bendición divina. Los anales de la historia y la observación dan fe de la verdad de esta afirmación.

jueves, 19 de marzo de 2015

La misericordia de Dios por A.W. Pink



“Alabad a Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia”
Salmos 136:1
 
Dios merece ser muy alabado por esta perfección de su divino carácter. El salmista exhorta a los santos, tres veces en otros tantos versículos, a dar gracias a Dios por este adorable atributo. Y, en verdad, esto es lo menos que puede pedirse a los que se han beneficiado tan grandemente del mismo.
            
Cuando consideramos las características de esta excelencia divina, no podemos dejar de bendecir a Dios. Su misericordia es “grande” (1Reyes 3:6), “mucha” (Sal. 119:156), “desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen” (Sal. 103:17). bien podemos decir con el salmista: “Loaré de mañana tu misericordia” (Sal. 59:16).
           
 “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente” (Exo. 33:19). ¿En qué se diferencian la “misericordia” y la “gracia” de Dios? La misericordia nace de la bondad de Dios.

lunes, 19 de enero de 2015

La Fidelidad de Dios por A.W. Pink

“Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel”
(Deut. 7:9).
La infidelidad es uno de los pecados más predominantes de estos días malos. En el mundo de los negocios, salvo excepciones cada vez más raras, los hombres no se sienten ligados ya a la palabra empeñada. En la esfera social, la infidelidad conyugal abunda por todos lados; los sagrados lazos del matrimonio son quebrantados con la misma facilidad con que se desecha una prenda vieja.
            
En el reino eclesiástico, miles que prometieron solemnemente predicar la verdad, la atacan y niegan sin escrúpulo alguno. Ningún lector o escritor puede pretender ser inmune a este terrible pecado; ¡de cuántas maneras diferentes hemos sido infieles a Cristo y a la luz y privilegios que Dios nos ha confiado!
            
Esta cualidad es esencial a su ser, sin ella no sería Dios. Para Dios, ser infiel sería obrar en contra de su naturaleza, lo cual es imposible: “Si fuéremos infieles él permanece fiel: no se puede negar a sí mismo” (2Tim. 2:13). La fidelidad es una de las gloriosas perfecciones de su ser.