lunes, 26 de octubre de 2015

Las 5 Solas de la Reforma: Introducción y Sola Scriptura por Miguel Nuñez


 INTRODUCCIÓN

Con esta entrada iniciamos una serie de artículos acerca de las cinco “Solas” que resumieron la teología propulsada por el movimiento de la Reforma. Lo que comenzó con una simple protesta de parte de Martín Lutero, en contra de una serie de prácticas religiosas de parte de la iglesia de Roma, culminó siendo un movimiento transformador de la Iglesia y de toda la sociedad, que se expandió por los próximos 200 años hasta cruzar el océano y llegar a Norteamérica. Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la catedral de Wittenberg el 31 de Octubre de 1517. La queja principal de estas tesis era la venta de indulgencias, con las cuales se pagó una buena parte de la construcción de la Basílica de San Pedro. Sin embargo, esto inició todo un movimiento que culminó revisando no solo la venta de las indulgencias, sino también toda la teología que la iglesia de Roma practicaba y enseñaba.


Por años, los teólogos de la Reforma cuestionaron y cambiaron el entendimiento de la salvación del hombre que la iglesia católica abrazaba y toda la teología relacionada al plan de redención. Con el paso del tiempo, se hizo necesario resumir todo ese nuevo entendimiento teológico con tal de que otros pudieran visualizarlo de una manera sencilla, pero no simplista. Esto dio origen a estas cinco famosas frases:



  • SOLA SCRIPTURA: La Palabra de Dios es la máxima autoridad en materia de fe y práctica. Por tanto, nada que contradiga la revelación de Dios puede regular la vida del creyente, (Gálatas 1:6-10 ; 2 Timoteo 3:16 ; 2 Pedro 1:3 ).
  • SOLUS CHRISTUS: La salvación se encuentra solo en Cristo, excluyendo así todo otro camino para llegar a Dios (Hechos 4:12 ).
  • SOLA GRATIA: La salvación es un don de Dios. Por tanto, es algo que el pecador recibe de forma inmerecida basada en los méritos de Cristo alcanzados durante su vida, muerte y resurrección (Efesios 2:8 ).
  • SOLA FIDE: La salvación solo puede ser recibida cuando ponemos nuestra fe en Aquel que murió por nosotros, excluyendo la posibilidad de que nuestras obras puedan contribuir (Efesios 2:8-9 , Romanos 3:28 ).
  • SOLI DEO GLORIA: El propósito de la salvación que recibimos es glorificar a Dios; poner de manifiesto las excelencias o virtudes de su carácter (Efesios 1:4-6 ; 1 Pedro 2:9 ).



Estas frases representan el corazón de la teología reformada, y resumen verdades no negociables del evangelio. La fortaleza de una iglesia depende de las verdades que la sustentan, y de ahí que toda iglesia bíblica necesite no solo abrazar estos principios, sino también proclamarlos de una manera que garantice que estos sean pasados a la próxima generación. Lamentablemente, muchas iglesias han asumido estos principios y han dejado de proclamarlos con claridad y frecuencia. Con el tiempo, todo lo que es asumido va siendo olvidado poco a poco. Nuevas generaciones en los últimos 200 años desconocen parcial o completamente toda la historia detrás de esta teología, y poco a poco fueron desarrollando una teología liberal (a final del siglo XIX), o un pragmatismo ignorante de la centralidad de la gloria de Dios en el plan de redención (segunda mitad del siglo XX).



Ciertamente, la iglesia primitiva no usó esta terminología para hablar de sus creencias; pero cada una de estas frases está arraigada en la revelación del Nuevo Testamento, que daba continuidad al pacto anterior. A lo largo de la historia, la Iglesia ha elaborado credos, declaraciones de fe y frases como las que aquí definimos, no como una forma de traer nueva revelación, sino buscando maneras de afirmar lo ya conocido, para evitar que las verdades fundamentales de nuestra fe sean olvidadas en el tiempo, o tratando de llamar a la Iglesia a sus raíces. 


Oramos para que el mismo Dios que levantó a un Martín Lutero vuelva a hacer lo mismo en nuestros días, y que la transformación de la iglesia y de la sociedad vista en Europa y Estados Unidos en los años de 1500 - 1700 pueda ser vista en nuestra región.



SOLA SCRIPUTURA

"¡A la ley y al testimonio! Si no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer", Isaías 8:20   

“Los hombres no rechazan la palabra porque encuentran faltas en ella, sino porque ella encuentra faltas en ellos”, John Blanchard

El miércoles 17 de abril del año 1521, Martín Lutero fue traído ante lo que se conoció como la dieta de Worms, donde se le pidió se retractara de sus escritos y de 41 de sus 95 tesis. La respuesta de Lutero fue la siguiente: “Ya que su más serena majestad y todos sus príncipes requieren una respuesta clara, simple y precisa, yo le daré una sin cuernos ni dientes, y es esta: Yo no puedo someter mi fe al papa o a los concilios, porque está tan claro como el día que ellos han errado continuamente y se han contradicho a sí mismos. A menos que yo sea convencido por el testimonio de las Escrituras, o por razones evidentes,  me mantengo firme en las Escrituras por mí adoptadas, y mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar ninguna, viendo que no es seguro o justo actuar contra la conciencia. A Dios que me ayude. Amén”.


Cuando Lutero habló de que su conciencia era prisionera de la Palabra de Dios, estaba haciendo referencia a que opiniones y tradiciones de hombres no nos obligan cuando de asuntos doctrinales se trata. Del mismo modo, no somos obligados por concilios o bulas, ni credos o confesiones de fe. Solo la Palabra de Dios nos ata; solo ella obliga la conciencia de manera universal. No podemos olvidar eso, porque hoy hay muchas cosas en todas las denominaciones, incluyendo aquella a la cual pertenece nuestra congregación, que son puramente denominacionales. Quizás no sean enseñanzas antibíblicas, pero simplemente representan la forma en que un grupo de cristianos ha elegido hacer las cosas.  La tradición no nos hace bíblicos. Cuando los credos  y las confesiones de fe coinciden con la Palabra, esas declaraciones nos exigen una cierta obligación; pero su autoridad no está en ellas, sino en la Palabra de Dios que las ampara.


El veredicto de Dios acerca de su palabra


El apóstol Pedro, por dirección del Espíritu Santo, nos dejó algunos principios relacionados al tema de Sola Escritura. En 2 Pedro 1:20-21 leemos lo siguiente:


"Pero ante todo sabed esto, que ninguna profecía de la Escritura es asunto de interpretación personal, pues ninguna profecía fue dada jamás por un acto de voluntad humana, sino que hombres inspirados por el Espíritu Santo hablaron de parte de Dios".


1: Las Escrituras no son asunto de interpretación personal. Por tanto, tenemos que ser cuidadoso cuando escuchamos a personas decir, “para mí esta porción de las Escrituras significa esto”, y otro decir, “bueno, para mí significa esto otro”, teniendo significados contrarios, y que luego ambos estén satisfechos con lo que cada cual entendió del mismo texto. Un texto de la Palabra tiene una sola interpretación, aunque puede tener múltiples aplicaciones. En nuestra humanidad sabemos que dos personas  ortodoxas en su teología pudieran diferir en la interpretación de un mismo texto; pero esto no nos dice que ambos están en lo correcto. El Espíritu que inspiró el texto sabe cuál es la interpetación correcta, y es ese entendimiento el que tenemos que tratar de encontrar.


2: Ninguna de las enseñanzas de la Palabra llegaron a nosotros como consecuencia de una intención, deseo o proyecto humano. El hombre no decidió tener una revelación de Dios, ni decidió escribir estas enseñanzas, sino que la revelación que  tenemos hoy fue el producto de la voluntad divina.


3: Cuando estos hombres hablaron, hablaron de parte de Dios, inspirados por el Espíritu Santo. De hecho, en 2 Timoteo 3:16 leemos que toda Escritura fue inspirada por Dios. La palabra traducida como inspirada en el griego es Theopneustos, que significa exhalar; es como decir que la Biblia fue exhalada por Dios. Es esa inspiración de parte de Dios que nos obliga a poner la Biblia por encima de toda otra autoridad, opinión o declaración humana.

Como es la Palabra de Dios, quitar o agregar al contenido de la Biblia es un asunto muy serio; es violar su integridad.Si le añades, pones en boca de Dios cosas que Él no ha dicho, y si le quitas, eliminas verdades que Dios ha querido comunicar al hombre.



SOLA SCRIPTURA significa que la Escritura es:

  • INSPIRADA por Dios.
  • ESTÁ COMPLETA en sí misma.
  • ES INERRANTE; no contiene errores.
  • ES INFALIBLE, y por tanto incapaz de errar o de guiarnos al error.
  • ES LA AUTORIDAD SUPREMA; por encima de todo. 
  • SOLA SCRIPTURA implica que la Palabra es la única que obliga la conciencia de manera universal.
  • SOLA SCRIPTURA no elimina el valor de los concilios y confesiones de fe que han coincidido con la Palabra, y que resumen largas horas de estudio y debates por parte de grandes hombres de Dios.
  • SOLA SCRIPTURA no nos permite hacer uso de la interpretación privada para torcer la Palabra.
  • SOLA SCRIPTURA requiere de reglas de interpretación transmitidas a lo largo de los siglos.   
  • SOLA SCRIPTURA no nos permite despegarnos del pasado y hoy traer interpretaciones nuevas que contradicen la fe.
  • SOLA SCRIPTURA juzga la iglesia y sus maestros, y no al revés.
  • SOLA SCRIPTURA requiere de hombres y mujeres que manejen con precisión la palabra de verdad.

Por todo esto, ninguna iglesia podrá levantarse y sobrevivir sin la autoridad, la guianza y la luz de la Palabra de Dios. Nuestra única esperanza como sociedad está en esa palabra revelada.

 
Miguel Núñez es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede leer más en su blog Para Que Su Pueblo Entienda, y encontrarlo en Twitter como @Pastormnunez.




Articulos siguientes:
Sola Fide
Sola Gratia
Solus Christus
Soli Deo Gloria

  

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